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Sin importar el lugar donde enseño, sin
excepción, la energía combinada de los estudiantes es lo que
convierte una clase en algo especial. Cada taller es
palpable y energéticamente distinto. Muchos factores pueden
afectar sensualmente la experiencia de clase: la temperatura
ambiente, los acusticos, la calidad de aire y luzsolar , y
también la mezcla de actitudes de toda la gente involucrada.
Fluctuaciones lunares y estacionales de marea, clima y sol
disponible también causan reacciones que se manifiestan en
la energía del grupo, a pesar de que digan que Miami "no
tiene temporadas". Cada estudiante representa un universo
distinto, y cuando una combinación imprevisible de personas
se reúne, el ritual de clase puede desarollarse en maneras
potencialmente mágicas.
Todos hacemos yoga por nuestras propias razones, con
capacidades, engaños y metas distintos. Algunos lo hacemos
por entretenimiento, algunos lo hacen por la relajación o
para meditar, otros para reiniciar la conección a sí mismos
o con otros. Pero el "por qué" no importa tanto, el hecho
de estar presente es lo que vale. Para la mayoría,
permanecer enfocados durante la práctica de yoga es difícil.
A menudo el amor, asuntos de salud y de trabajo, de talentos
y vicios, de manía y responsabilidades nos distraen tanto
que apagamos la chispa divina que todos poseemos para
nuestro tiempo limitado en la tierra. Pero mientras que el
cuerpo esté ocupado por la práctica física, la mente se
encuentra en una tangente, o reviviendo el pasado o
planificacando el futuro. En el baile flúido de una práctica
de vinyasa, la niebla espesa de los pensamientos a veces se
disuelve, revelando la calma inefable de nuestra esencia
verdadera que no se puede definir simplemente por los
títulos, los logros ni por los defectos percibidos.
Cuándo estamos en clase, no importa nada más
mientras que estemos allí. Todos podemos dedicarnos al
momento, siendo testigos del paisaje personal de nuestra
propia imaginación o realidad interior, y podemos quitar sin
peligro todo lo que no pertenece al momento presente.
Cualquier aventura que se enfrenta, ya sea doméstica, ética,
profesional, legal o romántica, usted se elevará si puede
olvidarse de todo lo demás mientras esté en clase. No
importa lo que esté pasando en su vida, lo preocupado que
esté, cuántos problemas tenga, ni cuánto se divierte ni cuán
enamorado esté de su pareja o su trabajo o sus niños o sus
proyectos... Sueltelo todo, detense por un momento, y venga
a clase.
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